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Nuestra pasión y amor por el café nos ha
llevado a viajar por todo el mundo para conocer todas sus
particularidades.
Nuestro Coffee Manager, César Ros, hijo del
fundador de Café Crem, Ramón Ros, es un reconocido especialista
cafetero. Su formación en países tan diferentes como Brasil,
Colombia, Costa Rica, Kenia, República Dominicana, Nicaragua, Cuba,
Ecuador, Venezuela, Indonesia o Vietnam le ha permitido conocer
minuciosamente los diferentes orígenes, variedades y especies
botánicas de tan preciado fruto.
La formación adquirida en los países de origen
y los resultados obtenidos gracias a los análisis realizados por
nuestro Departamento de Calidad nos llevaron a detectar que las
características organolépticas del café pueden ser muy
diferentes, incluso entre las variedades y especies botánicas de un
mismo país.
Esto se debe a que los países productores no
definen con exactitud las propiedades organolépticas de la bebida
(aroma, cuerpo, acidez y amargor) y mezclan cafés de variedades
botánicas (Bourbon, Mundonovo, Caturra, etc.) y procedencias muy
diferentes.
El café importado de un determinado origen y
descripción, como por ejemplo Brasil Fine Cup, Nicaragua S. H. G. o
Colombia Excelso, puede comprender café de fincas de altitud,
microclima y propiedades de la tierra muy diferentes. Todo esta
problemática hace muy difícil establecer un patrón de calidad
estándar por parte del torrefactor y repercute en el consumidor, ya
que es imposible ofrecer una bebida homogénea.
Por este motivo, en Café Crem compramos el café
directamente de las fincas. Sólo así podemos garantizar un café
de gran calidad y una bebida uniforme.
Nuestro Departamento de Investigación y
Desarrollo audita directamente las fincas en los países productores
y selecciona las aptas para Café Crem. En la auditoría analizamos
y valoramos la situación de la finca, las variedades botánicas
cultivadas, los abonos y fertilizantes
utilizados, el tipo de recolección, el secado y
el procesado; factores todos que influyen decisivamente en el
resultado final de la bebida. También exigimos de las fincas unas
condiciones de vida dignas para sus trabajadores: vivienda propia en
la finca con baño y cocina, escuela y guardería para sus hijos,
enfermería, etc.
Si el informe es favorable, la finca es
seleccionada y se negocia directamente con el caficultor, a quien se
le paga un sobreprecio para que cumpla determinadas condiciones que
garantizarán el resultado óptimo de la cosecha.
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